— Temporal o Indefinido

Es una huelga que afecta simultáneamente a todas las actividades laborales.

La huelga general es convocada por el movimiento sindical -sindicatos y centrales obreras- y dirigida al conjunto de trabajadores. La convocatoria y participación en la huelga general puede dirigirse exclusivamente a la clase trabajadora o ser más amplia y afectar a otros sectores y organizaciones sociales como estudiantes, parados o desempleados, jubilados, pudiendo recibir apoyo de sectores no tradicionales del movimiento obrero cuando las reivindicaciones afectan a todo el conjunto social: reconversiones económicas, reconversión industrial, deslocalización de empresas, depresiones, crisis económicas y financieras.

Cortesía: Wikipedia

 

NICARAGUA.

Economistas consideran que el único instrumento que tiene la sociedad civil y el sector empresarial es el paro nacional, que golpearía por parejo a todos, pero sobre todo a empresas y trabajadores.

Ante la negativa del Gobierno de sentarse a la mesa de diálogo para encaminar a Nicaragua por la senda de la democratización, economistas consideran que el único instrumento que tiene la sociedad civil y el sector empresarial es el paro nacional, que golpearía por parejo a todos, pero sobre todo a empresas y trabajadores.

En los últimos 10 años, la alianza del sector privado con el Gobierno ha sido fundamental para que el actual régimen permanezca en el poder, dado a que ambos han propiciado cierta estabilidad económica, principalmente en materia macro, que no se ha traducido en reducción de la desigualdad y cambios estructurales que urgen al país.

Ante el estallido de la crisis sociopolítica, tras la ruptura del modelo de consenso entre el Gobierno y el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), la sociedad civil está presionando para que se llame a un paro nacional, para presionar por cambios democráticos, tras varios años de demolición de la institucionalidad en Nicaragua.

La última vez que se utilizó ese mecanismo para presionar la caída de una dictadura fue a finales de los años setenta, que puso fin a la dictadura de Somoza.

Producción se paralizaría

Con ello, ¿qué implicaría un paro nacional? ¿Cómo afectaría a los trabajadores, las empresas y el Estado?

El economista Sergio Santamaría explica que de entrada la producción industrial, servicios y comercio se paralizaría y que en el caso de los pequeños negocios estos quedarían funcionando hasta agotar sus inventarios. “Normalmente este paro, dada la característica de nuestra economía, no podría durar más allá de una semana, porque aún las empresas grandes no tienen inventario para productos terminados más allá de dos semanas”, agrega.

Santamaría explica que en el caso de los trabajadores ya dependerá de las negociaciones que estos establezcan con sus empleadores, de tal manera que se les reincorpore a sus puestos una vez que se supere la crisis sociopolítica. O bien la opción sería que el personal se envíe a descansar a cuenta de vacaciones, pero el economista recuerda que prácticamente esta medida estaría limitada debido a que en las últimas semanas las empresas para evitar despidos masivos han enviado a sus trabajadores de vacaciones.

“Creo que ya se han consumido los 15 días que se pudieron acumular de vacaciones en el primer semestre, y creo que esto va a incidir en la capacidad de mantener un paro nacional más allá de una semana”, añadió.

Caerían recaudaciones

Y aunque el aparato estatal quedaría funcionando, Santamaría indica que al verse paralizada la economía “cae la recaudación, que ya debe estar cayendo. En estas cinco o seis semanas de crisis, en el caso del IVA la recaudación por lo menos se habrá reducido entre un 50 y 60 por ciento en esos días”.

También se paraliza la recaudación municipal, pago a la Seguridad Social, entre otros. A criterio de Santamaría el impacto de un paro nacional en la economía dependerá de cuánto desgaste se haya acumulado hasta el día que se tome la decisión de implementarlo.

Santamaría cree que todo esto tiene un impacto en el crecimiento económico, cuyas consecuencias se pueden extender a años posteriores, aunque aclaró que a diferencia del de los años setenta, actualmente no hay un conflicto armado, que fue lo que destruyó la economía.

El economista admite que el poder de hacer ese llamado está en el Consejo Superior de la Empresa Privada, tal como lo hizo a finales de los setenta, pero sugiere que en caso de que se utilice este mecanismo de presión social se haga de manera ordenada para minimizar el impacto que esto genera en todos los eslabones económicos.

Santamaría cree que la imposición de sanciones de Estados Unidos a Nicaragua será determinante para que el sector privado tome la decisión de pagar o no el costo económico que implicaría un paro.

El economista Alejandro Aráuz advierte que a medida que se prolongue la crisis actual, la economía se irá deteriorando y luego tomará años recuperar lo que ya se ha logrado con mucho esfuerzo.

“Un paro parece inevitable porque hay una lucha política y la única herramienta con la que cuentan los sectores sociales es la huelga”, afirma.

Ambos economistas confían en que se logre una salida pacífica por el bien del futuro económico de Nicaragua. La decisión está en manos de la empresa privada, finalizan.

Cortesía: La Prensa

 

 

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