¿Qué es…?

DESOBEDIENCIA CIVIL

 

Desobediencia o desobediencia civil se define como el acto de desacatar una norma de la que se tiene obligación de cumplimiento. La norma que debería obedecerse es, por lo general, una norma jurídica, o en todo caso cualquier norma que el grupo en el poder considera investida de autoridad en el sentido de que su transgresión acarreara inevitablemente un castigo. La desobediencia puede ser activa o pasiva. El término “civil” hace referencia a los deberes generales que todo ciudadano debe reconocer, legitimando así el orden legal vigente. En otras palabras, “civil” indica que el objetivo principal de la desobediencia es traer cambios en el orden social o político que afectarían la libertad de los ciudadanos.

La desobediencia civil puede definirse como “cualquier acto o proceso de oposición pública a una ley o una política adoptada por un gobierno establecido, cuando el autor tiene conciencia de que sus actos son ilegales o de discutible legalidad, y es llevada a cabo y mantenida para conseguir unos fines sociales concretos”.

Para que un acto se clasifique como de desobediencia civil, se necesita que la acción se haga públicamente, que sea ilegal o que así lo clasifique el poder, y que al mismo tiempo quien cometa el supuesto delito esté consciente de sus acciones y motivos.

La desobediencia civil como forma de participación política

El término de desobediencia civil fue popularizado por el famoso ensayo de Thoreau; sin embargo, el concepto es el resultado de diferentes interpretaciones en la historia del pensamiento y de la acción del hombre. Durante el marco histórico de la humanidad se presentan tres desobedientes ilustres. Estos son Henry David Thoreau en Estados Unidos; Mahatma Gandhi en India y Desmond Tutu en Sudáfrica. Los tres tenían en común el fin de articular sus discursos y asumirlos como ejemplos de participación política y como movimientos de cambio social, tanto en sociedades no demócratas e incluso demócratas, como en sociedades democráticas mas no consideradas legítimas.

El hindú Mahatma Gandhi usó esta estrategia en la India, siendo ésta todavía una colonia del Imperio Británico, con el objetivo de lograr la independencia de forma no violenta. Gandhi llamó a boicotear al gobierno colonial inglés, mediante huelgas, movilizaciones y violando la autoridad impuesta, con el objetivo de mostrar que de manera pacífica obtendrían mejores resultados que con la violencia, en donde la superioridad de los ingleses aplastaba cualquier lucha armada. En adición, entre muchos de los teóricos de la desobediencia civil, Mohandas K. Gandhi se destaca en la historia de las campañas masivas. El primer movimiento de masas auténtico de la desobediencia civil, dirigido por Gandhi, fue la marcha al Transvaal en noviembre del 1913, para protestar contra leyes discriminatorias.

Desobediencia civil

Según la Real Academia Española, la desobediencia civil es  la resistencia pacífica a las exigencias o mandatos del poder establecido.

Hay casos en los que la desobediencia civil se identifica con una acción individual, como es el famoso caso del filósofo estadounidense Harry David Thoreau. Sin embargo, varios pensadores sostienen que la desobediencia civil debe de ser una acción colectiva, aunque esté encabezada por una figura pública para promover el movimiento. Para ahondar en el tema de desobediencia civil como acción colectiva, recomendamos a tres pensadores: Norberto Bobbio, Hanna Arendt y Jürgen Habermas.

Norberto Bobbio, en su texto Desobediencia civil, sostiene que dentro de la historia de la desobediencia civil hay casos de resistencia activa, en donde se hace uso de la fuerza física, y casos de resistencia pasiva, en donde no hay violencia. Bobbio está a favor de la resistencia pasiva porque considera que un orden no violento sólo puede surgir de prácticas no violentas.

Jürgen Habermas, en tu texto Ensayos políticos, afirma que cuando un Estado democrático de derecho está seguro de sí mismo, reconoce a la desobediencia civil como una parte componente normal de su cultura política.

Hanna Arendt, en su texto Desobediencia civil, considera que los casos de Sócrates y Thoreau son ejemplos de recriminaciones fragmentarias ante las autoridades, pues lo que buscaban era ser buenos hombres, más no buenos ciudadanos. La desobediencia civil se caracteriza por ser una acción motivada por criterios cívicos, no en función de ventajas personales.

Paola Rochón.

¿Qué es la desobediencia civil?

“Quebrantar la ley por razones de conciencia sin huir de la pena”. Esta es la definición de Ramón Cotarelo. El catedrático de la ciencias políticas en la UNED explica que “la desobediencia civil consiste en negarse a obedecer una ley pero respetando el sistema jurídico en su conjunto. Es un acto de individualismo sumo por motivos de conciencia y nunca por razones personales”.

La desobediencia civil no tiene nada que ver con la delincuencia, según Cotarelo. “El que se resiste al poder y no huye está haciendo una acción ejemplar”, asegura.

Es más, este tipo de resistencia es uno de los puntales de una democracia. “Es un arma que tienen las sociedades democráticas y es un reto que deben asumir todas las comunidades y todos los individuos. El reconocimiento de la supremacía de la ley supone que hay que admitir que una ley puede ser injusta”, apunta el doctor en ciencias políticas y sociología. “Esto no ocurre en los totalitarismos. Al tirano le da igual lo que piense o haga un individuo”.

La desobediencia civil es un “tema de conciencia”, insiste Cotarelo, y por eso “su fuerza reside en la generalización de una conducta”. Empieza desde la individualidad, como hizo Rosa Parks cuando se negó a ceder su asiento en un autobús a una persona de raza blanca. La costurera estadounidense fue encarcelada por alteración del orden público y, en respuesta, surgió la protesta generalizada en los autobuses públicos de Montgomery liderada por Martin Luther King. El movimiento que comenzó con un ‘no‘ individual consiguió que la Corte Suprema de EE UU declarara en 1956 que la segregación racial en el transporte iba en contra de la constitución. “La desobediencia civil es una chispa que hace que se incendie la pradera”, apunta el catedrático.

El concepto de la desobediencia civil es una “reflexión sobre los límites del poder”, explica Cotarelo. “La otra cara del poder es la obediencia. Si nadie se plantea por qué hay que obedecer al que manda y qué justificación tiene el que manda, no habrá desobediencia ni legitimación de su poder”.

“Lo que un hombre piensa de sí mismo es lo que determina, o más bien indica, su destino”.

Henry David Thoreau (1817-1862).

 

Cortesía: Wikipedia. Gob.mx . Yorokobu.

 

 

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