« ATRACCIONES TURÍSTICAS »

~ ECOLÓGICA ~

Volcán Cerro Negro

 

Volcán Cerro NegroEl Cerro Negro, ubicado en la Cadena Volcánica de Los Maribios, considerado uno de los más activos de Centroamérica pero, paralelamente, uno de los de más atractivo y belleza.

Es el volcán más joven en América Central, y al igual que un joven bravucón, es activo. Nacido en 1850, ha entrado en erupción más de 20 veces desde entonces.

 

 

 

 

Volcán Cerro Negro

 

INFORMACIÓN GENERAL

El volcán  está ubicado en el departamento de León, Nicaragua, localizado a 26 kilómetros al este de la ciudad de León, cabecera departamental, y alrededor de 10 kilómetros de la villa de Malpaisillo.

COMO LLEGAR:  Desde la ciudad de León, conduzca hacia el Este en la carretera que va a Chinandega. Aproximadamente dos millas despues, siga hacia la Comunidad de Lechecuagos. Desde el centro del pueblo, siga los rótulos marcados “Cerro Negro.” Los caminos que siguen estan sin pavimentar y bastantes bruscos, por lo que necesita conducir un SUV o un vehículo similar de todo terreno. Por la dificultad en llegar independientemente, es la principal razón por lo cual se recomienda, que contrate alguno de los grupos de guía que se encuentran en la ciudad de León.
COSTOS:  Los costos para vivir la experiencia del Cerro Negro oscilan entre 20 y 25 dólares, lo que incluye el guía bilingüe, la tabla para deslizarse, transporte y bebidas, dependiendo de la agencia.
RUTA:  Colonial de Los Volcanes.
GEOGRAFÍA:  • Latitud: 12.506     • Longitud: -86.702

 

 

Volcán Cerro Negro

DESCRIPCIÓN

Cerro Negro es un cono de ceniza poligenético que forma parte del arco volcánico de América Central, que forma como resultado de la placa de Cocos en subducción bajo la placa del Caribe, a una velocidad de 9 cm / año. Es el mayor y más meridional de cuatro conos de ceniza que se han formado a lo largo de una línea de tendencia NW-SE en la Cordillera de los Maribios.

 

« 1 of 6 »

 

HISTORIA

El 11 y 12 de abril de 1850 se oyeron retumbos como de truenos en la ciudad de León. Parecían venir del lado de los volcanes y se les supuso proceder del Momotombo que algunas veces ruge y da otras señales de actividad, además de echar humo.

Este volcán, sin embargo, no mostraba en esa ocasión indicios de culpabilidad. Los ruidos se hicieron más fuerte y frecuentes en la noche del 12, y en León hasta se sintieron temblores que, cerca de los montes, fueron tan recios que atemorizaron a los campesinos. El domingo 13, en la primeras horas de la mañana, se abrió un respiradero cerca de la base del por mucho tiempo extinto volcán Las Pilas, a unas veinte millas de León. Las convulsiones terrestres a la hora de la erupción fueron tremendas en la vecindad, y según los relatos de los habitantes parecían violentas sacudidas. Podría decirse que el punto exacto de la abertura está en la planicie; sin embargo, la lava arrojada siglos antes la elevó un poco, y fue bajo este manto de lava que tuvo efecto la erupción.

Volcán Cerro Negro
Volcán Cerro Negro (Julio, 1947)
Foto: Cisneros

Nadie vive en un radio de varias millas de ese lugar, por consiguiente, no estoy lo suficientemente bien informado acerca de los pródomos registrados en los primeros días de vida del nuevo volcán. Sea como fuere, parece que la erupción se presentó con grandes llamaradas y que, al principio, arrojaba irregularmente – y por todos lados – marejadas de materia derretida. Esto fue sin duda lo que ocurrió, a juzgar por lo que vi al visitar el sitio unos días después. En una gran extensión a la redonda veíanse unas como lajas de lava dispersas semejantes a láminas de hierro recién fundido. Esta deyección irregular fue de unas horas solamente, y le siguió un flujo lávico que corrió faldas abajo hacia el oeste, en forma de un alto camellón arrollando árboles y todo lo que se oponía a su avance. Mientras fluia la materia – lo cual ocurrió por el resto del día – la tierra estuvo quieta, con la excepción de un ligerísimo temblor no advertido más allá de unas pocas millas. El 14, no obstante, cesó de correr la lava para pasar a una etapa de actividad completamente distinta.

Parches amarillentos – azufres cristalizado dejado allí por el vapor que se cuela entre las piedras sueltas – colorean el cono. Los árboles del derredor, cual gigantescos esqueletos, muestran sus troncos lucios, sin ramas, ni corteza, ni hojas. Tentados por el reposo del volcán, y deseosos de observarlo más de cerca, a pesar de las advertencias de los baquianos, bajamos de donde nos encontrábamos y, siguiendo el viento, anduvimos casi a gatas en dirección al cono, cruzando lunares de cardones y piñuelas. Por todos lados vimos láminas de lava – a manera de hojuelas – arrojadas el primer día de la erupción. Sin ninguna dificultad llegamos hasta su base; el viento llevaba hacia el otro lado el humo y los vapores. Tiene unos cientos cincuenta o doscientos pies de alto por doscientas yardas de diámetro en la base, y contorno muy regulares. Es todo de piedras más o menos redondas, y de todo tamaño, que pesan desde una a quinientas libras. Al llegar nosotros no se oía ruido alguno más que un sordo y profundo retumbo, acompañado de levísima trepidación. Pero ávidos de examinarlo más de cerca todavía, y de comprobar la aserción popular de que cualquier disturbio considerable en las cercanías de los respiraderos produciría indefectiblemente una erupción, nos dispusimos a subir. Ante el temor de que las piedras de la cumbre estuviesen demasiado calientes, me armé de dos bordones en que apoyarme para no quemarme la manos. El doctor no quiso llevar ninguno. El ascenso fue en verdad dificultoso; las piedras se escurrían bajo nuestros pies rodando con estruendo cuesta abajo. Habíamos, con todo, llegado casi a la cumbre ya, cuando el doctor, que iba un poco adelante, retrocedió repentinamente lanzando un rugido de dolor: había puesto las manos sobre una capa de lava candente que al punto se las ampolló. Paramos un momento, y mientras me examinaba los pies oí un grito de espanto de mi compañero, quien al mismo tiempo daba un salto casi sobrehumano. Simultáneamente se oyó un extraño tronido resonante que por poco me ensordece; parecióme ver un vértice en el aire y sentí como si la lava que pisaba cediera bajo mis pies. Rápido como el pensamiento miré hacia arriba: el cielo estaba negro de piedras y mil centellas chisporroteaban entre ellas. Todo esto ocurrió en un parpadear, y en ese mismo instante yo también corrí hacia abajo llegando al plan junto con el baquiano en el momento preciso de librarme de las piedras que caían en estrepitosa lluvia en el propio lugar donde acabábamos de estar. Ni para qué decir que, a pesar de los espinosos cardones y de la filosa lava, no tardamos en poner buen trecho de por medio entre nosotros y el ígneo objeto de nuestra curiosidad.

La erupción duró cerca de una hora, con pausas de respiro, como para tomar huelgo. El estridor parecía de innumerables altos hornos en plena operación; el cielo hormigueaba de negras piedras que subían y caían. Se calmó tan de pronto como se había alterado, y en vano esperamos varias horas para ver si se repetía el fenómeno. Los baquianos aseguraban que otro intento de subir, o cualquier disturbio producido en su ladera o alrededores, provocaría una nueva erupción. No quisimos comprobarlo.

Desde entonces, hasta que salí de Nicaragua no supe que ocurriera ninguna otra erupción fuera de aquella en que cayó la primera lluvia fuerte, que según creo fue el 27 de mayo. Tampoco he sabido que hasta el presente joven y prometedor volcán hubiese dado nuevas señales de actividad. Temo que sus primeros vagidos, de tan fuertes, le hayan vuelto prematuramente viejo. Las deyecciones de este respiradero, consistentes en piedras principalmente, parecen haber sido – y quizás lo fueron – peculiares; pues tanto los propios volcanes, como los picos de sus alrededores, parecen haberse formado de tales piedras entremezcladas con grandes cantidades de cenizas y arena escoriáceas, más las capas de lava.
(Del libro Nicaragua, sus Gentes y Paisajes de Ephraim George Squier – Diplomático y escritor norteamericano, que recorrió Nicaragua hace 165 años ).

 

PATROCINADOR



 

 

ACTIVIDAD VOLCÁNICA

Es uno los volcanes más recientes del planeta y es muy conocido por sus típicas erupciones ya que descarga una lluvia de ceniza la cual afecta principalmente a la ciudad de León. Ha tenido un total de 23 erupciones, una más violentas que otras, pero todas han afectado y han sido muy atemorizantes para los pobladores Leoneses.

Un aspecto inusual de las varias erupciones, ha sido la emisión de ceniza de la parte superior del cono, mientras la lava entra en erupción de fracturas en la base.

1947

El Volcán Cerro Negro registró una fuerte erupción entre los meses de Julio y Agosto, siendo tanta la lluvia de arena sobre la ciudad de León, que ésta se acumulaba en las calles, techos de las casas y la azotea de la Catedral. No se podía respirar por lo que el Obispo de León, Isidro Augusto y Reyes le prometió a la Virgen María que se le celebraría la gritería chiquita los 14 de Agosto de cada año por la noche si cesaba la actividad volcánica.

 

 

1992

El Cerro Negro es considerado el volcán más activo de Nicaragua, el 9 de abril 1992, se registró una erupción que hizo volar millones de toneladas de material volcánico, caídos en León, cubriendo un área de 240 kilómetros cuadrados con cenizas y piedras incandescentes, provocando daños agrícolas.

Con una estación sísmica que fue instalada el 11 de abril, a 7 km al norte del volcán. La erupción comenzó en la noche del 9 de abril, formando una nube de ceniza que creció a una altura de 4 km y llegó el día siguiente a 7.5 km, durante fases más energéticas.

El día 12 se volvió más intermitente y cesó finalmente, a eso de las 6 pm. La actividad retornó a un nivel reducido, en la noche del día 13, creando una columna de ceniza de 3.5 km de altura.

Después de la erupción, hasta el mes de noviembre se registraron aproximadamente 600 eventos sísmicos con magnitudes entre 1.0 y 2.5 en el área del volcán.

 

 

1995

Esta erupción fue la primera que instrumentalmente fue observada de manera continua, por medio de estaciones sísmicas de INETER.

La estación sísmica instalada en la base del volcán y otra en una distancia de aproximadamente 7 km al sur el mismo, comenzaron a registrar un tremor fuerte, en la tarde del 24 de mayo.

El volcán presentó explosiones fuertes y el tremor aumentó enormemente. Bombas de lava cayeron en distancias de 500 m del cráter. Las explosiones se dieron en el ritmo de pocos segundos.

El material salió primero de una boca en la parte este del cráter y formó un nuevo cono que creció durante la erupción para alcanzar la máxima altura del volcán y cambiar el aspecto del mismo. Después de los primeros días de un lugar al pie del nuevo cono y comenzó a sobrepasar el borde del cráter.

La actividad cesó el 15 de Agosto de 1995 y el volcán se mantuvo calmo.

 

Infografía del Volcán Cerro Negro. Cortesía: La Prensa
Infografía del Volcán Cerro Negro. Cortesía: La Prensa (21/Feb/2016)

 

1999

A las 9 de la noche del 4 de agosto comenzó una actividad sísmica muy fuerte con epicentros cerca del volcán Cerro Negro. A las 10 de la mañana del 5 de agosto comenzó la erupción, se desarrolla fuera del cono principal.

En la noche del 5 al 6 de agosto esta actividad se intensifica. Los cráteres crecen enormemente, los dos ubicados más al sur alcanzan una altura de aproximadamente 80 metros.

En la noche del 6 de agosto la actividad volcánica disminuye considerablemente. El día 7 de agosto la actividad se caracteriza por pocas explosiones y en la noche de este día la actividad explosiva cesa completamente.

 

Volcán Cerro Negro

SURF DE ARENA

Luego de su erupción más reciente en 1999, el volcán Cerro Negro se ha convertido en un centro  turístico y una zona especial para practicar deportes extremos como el Surf de Arena, dadas sus características particulares.

Los guías locales afirman que debido a los patrones de viento en la zona de Cerro Negro, es el único volcán en el mundo que permite el surf en arena. Esto puede o no puede ser cierto, pero una búsqueda en Google de “deslizamiento en volcanes” sólo le dará como resultado: Leon Nicaragua.

Escalar el Cerro Negro no es tan fácil como lo parece, resulta agotador y un tanto complicado debido a las muchas  piedras volcánicas que resbalan cuando nos paramos sobre ellas y si no se tiene el debido cuidado podemos caer, pero una vez que estamos arriba ofrece una vista maravillosa de la Cordillera de los Maribios y del Pacífico de Nicaragua. Bajar el volcán es de lo más sencillo, pues es posible hacerlo a surfeando, corriendo, eskiando o simplemente caminando.
La ausencia de árboles provee un excelente escenario y antes de alcanzar la cumbre, se tiene una vista de 360 grados del área.

Entablado en el Volcán, es una actividad de aventura joven que ha surgido sobre todo en el Cerro Negro, y se está haciendo popular en Nicaragua. Los aventureros se precipitan por la pendiente calva, más alta y empinada del volcán activo, en una pieza de madera contrachapada parecido a un trineo rudimentario, a velocidades de hasta 50 millas por hora. Todo con mucho calor, bastante polvo, un poco de miedo – y lo suficientemente loco como para ser divertido.

Se le da la pieza de madera y un bolso de tela que contiene un overol y gafas. En primer lugar tiene una empinada de una hora en subir hasta la parte trasera del cono rocoso que puede ser difícil. Se pone sus gafas y el traje naranja de gran tamaño y luego escucha una breve lección sobre técnicas de deslizamiento – la forma de equilibrar, dirigir y controlar la velocidad en la pendiente, que es de 41 grados en su mayor pendiente, y luego le dicen. ¡Adelante !!

Es muy polvoriento, rápido y un poco diferente de hacerlo en la nieve o el agua, pero ellos dicen que es bastante divertido y tan Nicaragüense.

 

PATROCINADOR



 

SURFBOARDING

 

 

 

IDEA DE…

Hace aproximadamente una década, presumiblemente, un australiano con demasiado tiempo en sus manos visitó León, Nicaragua y decidió convertir el volcán activo Cerro Negro en un destino de deporte extremo. Primero trató de subir al cerro con una tabla de snowboard y destruyó a su equipo en el proceso – roca volcánica no es amable con el engranaje de lujo. A continuación trató con una puerta del refrigerador (falló), antes de pasar a una mesa de picnic (también falló), un colchón (tremenda falla) y una variedad de otros artículos que pensó que podría hacerlo por la pendiente de 42 grados de roca volcánica negra.

MATERIALES DE…

Hoy en León hay varias empresas que ofrecen excursiones para deslizarse en el volcán Cerro Negro hacia abajo y aunque el equipo de protección varía ligeramente de una compañía a otra, las tablas que utilizan son todas iguales. A un pie por cuatro pies de madera contrachapada con varios listones de madera a través de ella y un asa de cuerda se mantiene como un bate de béisbol que se puede encontrar en la parte superior, en la parte inferior, una plancha de metal fino y un parche de formica adherido proporcionará su superficie de deslizamiento. La emoción de deslizarse por un volcán activo vistiendo trajes de prisión mientras se sienta encima de restos de construcción.

 

Volcán Cerro Negro

 

Only one more story to tell…

I am already wearing my goggles because it’s so windy at the top of the volcano little bits of rock and dust keep flying into my face. I don’t care if I look silly – I’d rather not blind myself before the ride.

Jose gives the command to ‘SUIT UP!’ and the moonscape at the top of the volcano gets even more bizarre as a dozen tourists start pulling on orange jump suits and goggles, a prison gang run wild. I ignore the command (sorry Jose) and buzz about taking photos of people getting ready as Jose starts his safety speech.

The single rider speed record on Cerro Negro is over 50 mph. When you consider you aren’t going to be wearing gloves or a helmet as you slide down a hill comprised solely of volcanic rocks, then listening to Jose when he gives you safety instructions is key. However – I’ve done this before and I have no desire to break a speed record.

Several people take their turns and then suddenly it’s my turn. I carefully position myself on the board as I try and center myself in the starting chute while Nathaniel looks down at me with his GoPro.

The signal is given and I start scooting myself to the edge. I have problems getting out of the chute (the guy before me did it too fast and fell off his board), but once I hit the slope I start to slide easily down the volcano.

Gripping my rope I think I am going too fast so I dig my feet in, but I can’t seem to slow myself down. Once I reach Jose I know I am not allowed to brake anymore because the slope becomes too steep to safely slow yourself down. One of Jose’s biggest warnings at the top:

Once you pass me do NOT try and brake. 45 degrees is too steep to brake on, you will lose control and it will hurt.

The adrenaline starts to pump through me and I am reminded to keep my mouth closed as I taste the grit flying into my teeth. I clamp my mouth shut as I slide past Jose and then I lift my feet. I can use them to steer still – letting my motorcycle boots carefully skim the surface of the volcano, but I resist the urge to bury my feet in the rock.

I can feel the friction heat up the board underneath me and I wonder to myself if something could catch fire with that much heat. My speed starts to increase as pure gravity and the formica slicked board do their work. I start to hop slightly over a few bumps and for a second I think I am going sideways – rushing past our secondary guide who holds a speed gun I safely come to a stop.

Nothing moves.
I stand up, careful to pick up my board by the rope (the board is now hot enough to burn you) and I give my guide my name ‘Alex’ so he can record my speed. I join the others at the truck and start to strip off my jump suit watching the next few people make their way down Cerro Negro.

These are the days that make travel worth it.

 

volcan-cerro-negro00108
« 1 of 11 »

 

OTRAS ATRACCIONES

Hay servicio complementario de cabalgata en todo lo que es el Complejo Volcánico Pilas-El Hoyo para hacer un corredor turístico que conecte el complejo Volcánico con la Laguna del Tigre y el complejo turístico que se está edificando a orillas del Lago Xolotlán frente al Volcán Momotombo, en lo que será el Puerto Momotombo Patricio Argüello Ryan.

 


 

 

Récord mundial de velocidad en bicicleta

Eric Barone, conocido como el “Barón Rojo” y poseedor del anterior record y protagonista de una espeluznante caída en su bajada de 2002, ha guiado a Markus Stoeckl para conseguir batir su marca.

Volcán Cerro Negro

 

Hace 9 años Eric Barone establecía el record mundial de velocidad en bicicleta, tanto para modelos de serie como prototipos con una espectacular serie de bajadas a través de las laderas del volcán Cerro Negro, en Nicaragua. Pero una caída horrible justo cuando estaba empezando a frenar tras una de sus bajadas acabó con su carrera de forma precipitada.

En la primavera de 2011, el francés de 50 años volvía a la escena del accidente. Pero esta vez Barone, que aún sigue con secuelas de ese accidente, no volvía en calidad de rider sino como organizador de una nueva tentativa de record de velocidad a manos de Markus Stoeckl, que llegaba a Nicaragua con el record de velocidad sobre nieve en el bolsillo. El austriaco apodado “Hércules” en la escena biker por su imponente estatura (mide 190cm y pesa 103kg) ya había bajado a 210,4km/h en Chile en 2007.

Los 550 metros de longitud del recorrido para la tentativa de obtener el record mundial en Cerro Negro empiezan directamente desde el cráter del volcán. “Cuando está ahí es como estar a 45º en la plaza. Además, por el terreno, sólo cuando coges velocidad consigues algo de estabilidad por lo irregular que es” explicaba el propio Stoeckl. Tras una serie de bajadas de preparación, en su primera tentativa batía el record mundial. Paró el medidos en 164,95km/h, justo 1km/h más rápido que el anterior record de Barone, que fue el primero en felicitarle. “Bajar así de rápido en estas condiciones es ir muy al límite” explicaba el francés.

 


 

 

2016

Científicos españoles evalúan volcán Cerro Negro
Un equipo científico del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), en España, evaluará la tasa de emisión difusa de dióxido de carbono (CO2) y de otras especies volátiles del volcán nicaragüense Cerro Negro, el más activo de América.

Cerro Negro tiene 726 metros de altura y ha registrado 23 erupciones volcánicas desde su nacimiento en 1850, explica en un comunicado Involcan.

 

REFERENCIAS:

 

 

3,612 total views, 4 views today

COMENTARIOS

Escriba sus Comentarios


Suscríbase a Nuestro Boletín

Boletín de Información General de Nicaragua y los Nicas En El Exterior.

Gracias por Subscribirse!